La herida que Dios ve
Jesús no permite que la multitud defina a una persona por su fracaso.
La verdad que nos sostiene
La gracia nos protege de la condenación y también nos libera para abandonar lo que destruye.
El paso que la fe nos pide
Quien ha soltado su propia piedra puede acompañar la restauración de otros con humildad.
Llamado para hoy
Recibe la voz de Cristo por encima de la vergüenza: no estás condenado a repetir tu peor capítulo.
Oremos
Señor Jesús, lleva esta palabra más allá de mi entendimiento. Consuela, corrige y dame valor para responder con una obediencia sencilla. Amén.