“Paz para un corazón inquieto — al comenzar el día”
Señor, Gracias por el regalo de este nuevo día. Pongo delante de ti los pensamientos que corren y las cargas que no puedo controlar. Guarda mi mente, ordena mi respiración y ayúdame a distinguir el peligro real de aquello que el temor está exagerando. Recuérdame que tu cuidado permanece cerca y puedo pedir ayuda sin vergüenza. Dirige mis primeras decisiones y hazme consciente de tu presencia. Amén.