UN MENSAJE PARA MEDITAR Y COMPARTIR · 18 MIN
Cuando el alma tiene sed
Hay días en que seguimos haciendo lo correcto, pero por dentro estamos secos. El salmista no esconde esa sed: la convierte en una conversación honesta con Dios y con su propia alma.
La herida que Dios ve
La tristeza no cancela la fe; puede ser el lugar donde dejamos de fingir y empezamos a buscar a Dios de verdad.
La verdad que nos sostiene
Recordar la fidelidad pasada no niega el presente: le recuerda al dolor que no tiene toda la historia.
El paso que la fe nos pide
Hablar esperanza al alma es volver a colocar la mirada en Dios aun antes de sentir alivio.
Nombra hoy lo que pesa, recuerda una obra de Dios en tu historia y dile a tu alma: todavía esperaré en Él.
Señor Jesús, lleva esta palabra más allá de mi entendimiento. Visita lo que necesita consuelo, corrige lo que se ha desviado y dame valor para responderte con una obediencia sencilla. Que tu gracia forme en mí una vida que te honre. Amén.