La herida que Dios ve
La misericordia de Dios nos da valor para decir la verdad completa.
La verdad que nos sostiene
El arrepentimiento no es despreciarnos; es permitir que Dios limpie lo que no podemos reparar solos.
El paso que la fe nos pide
Un corazón restaurado vuelve a encontrar gozo, firmeza y disposición para obedecer.
Llamado para hoy
Abre delante de Dios aquello que has protegido con excusas y pídele no solo perdón, sino un corazón renovado.
Oremos
Señor Jesús, lleva esta palabra más allá de mi entendimiento. Consuela, corrige y dame valor para responder con una obediencia sencilla. Amén.