La herida que Dios ve
La presencia de Jesús no nos obliga a negar lo que duele.
La verdad que nos sostiene
Aunque no entendamos sus tiempos, podemos llevarle el reclamo que nace de un corazón herido.
El paso que la fe nos pide
La resurrección de Cristo abre un futuro mayor que la pérdida que hoy parece definitiva.
Llamado para hoy
Permite que Jesús te encuentre junto a la tumba de lo que perdiste; llora con Él y vuelve a escuchar su promesa de vida.
Oremos
Señor Jesús, lleva esta palabra más allá de mi entendimiento. Consuela, corrige y dame valor para responder con una obediencia sencilla. Amén.