La herida que Dios ve
Nuestra esperanza tiene un destino: la presencia plena de Dios.
La verdad que nos sostiene
El sufrimiento actual es real, pero no es eterno ni soberano.
El paso que la fe nos pide
Vivir mirando la nueva creación nos enseña a sembrar desde ahora justicia, consuelo y fidelidad.
Llamado para hoy
No midas el final por el capítulo difícil que estás viviendo; deja que la promesa de Dios ensanche nuevamente tu horizonte.
Oremos
Señor Jesús, lleva esta palabra más allá de mi entendimiento. Consuela, corrige y dame valor para responder con una obediencia sencilla. Amén.