La herida que Dios ve
Cada hogar termina sirviendo algo: la imagen, el éxito, el temor o al Señor. La comunidad madura cuando puede hablar con honestidad sin abandonar la ternura.
La verdad que nos sostiene
La fe familiar se transmite mejor con coherencia que con discursos. Cada creyente aporta una gracia necesaria y también necesita recibir de los demás.
El paso que la fe nos pide
Decidir juntos no elimina conflictos, pero establece el lugar al que volveremos cuando aparezcan. Compartir el camino protege del aislamiento y vuelve visible el amor de Jesús.
Llamado para hoy
Comparte esta enseñanza con una persona de confianza y conversen sobre cómo vivirla juntos. Conversen sobre una práctica sencilla que ayudará a su hogar a recordar esta semana a quién pertenece.
Oremos
Señor Jesús, lleva esta palabra más allá de mi entendimiento. Consuela, corrige y dame valor para responder con una obediencia sencilla. Amén.