La herida que Dios ve
La identidad de escogidos y amados precede a la manera en que tratamos a otros. La comunidad madura cuando puede hablar con honestidad sin abandonar la ternura.
La verdad que nos sostiene
Perdonar no borra límites ni conversaciones necesarias; renuncia a usar la deuda como arma. Cada creyente aporta una gracia necesaria y también necesita recibir de los demás.
El paso que la fe nos pide
La paz de Cristo gobierna cuando cada persona deja de luchar por tener siempre la última palabra. Compartir el camino protege del aislamiento y vuelve visible el amor de Jesús.
Llamado para hoy
Comparte esta enseñanza con una persona de confianza y conversen sobre cómo vivirla juntos. Piensa en la relación donde más rápido pierdes la paciencia y elige una prenda espiritual que necesitas vestir hoy.
Oremos
Señor Jesús, lleva esta palabra más allá de mi entendimiento. Consuela, corrige y dame valor para responder con una obediencia sencilla. Amén.