La herida que Dios ve
Lejos del Padre podemos gastar mucho intentando construir una identidad que solo se recibe como regalo. La comunidad madura cuando puede hablar con honestidad sin abandonar la ternura.
La verdad que nos sostiene
El arrepentimiento comienza cuando dejamos de justificar el camino que nos está destruyendo. Cada creyente aporta una gracia necesaria y también necesita recibir de los demás.
El paso que la fe nos pide
El abrazo del Padre llega antes de que podamos pagar una deuda que jamás habríamos podido cancelar. Compartir el camino protege del aislamiento y vuelve visible el amor de Jesús.
Llamado para hoy
Comparte esta enseñanza con una persona de confianza y conversen sobre cómo vivirla juntos. Deja de negociar como jornalero y regresa como hijo: confiesa el camino recorrido y recibe la gracia que te espera.
Oremos
Señor Jesús, lleva esta palabra más allá de mi entendimiento. Consuela, corrige y dame valor para responder con una obediencia sencilla. Amén.