La herida que Dios ve
Jesús no permite que la multitud defina a una persona por su fracaso. La comunidad madura cuando puede hablar con honestidad sin abandonar la ternura.
La verdad que nos sostiene
La gracia nos protege de la condenación y también nos libera para abandonar lo que destruye. Cada creyente aporta una gracia necesaria y también necesita recibir de los demás.
El paso que la fe nos pide
Quien ha soltado su propia piedra puede acompañar la restauración de otros con humildad. Compartir el camino protege del aislamiento y vuelve visible el amor de Jesús.
Llamado para hoy
Comparte esta enseñanza con una persona de confianza y conversen sobre cómo vivirla juntos. Recibe la voz de Cristo por encima de la vergüenza: no estás condenado a repetir tu peor capítulo.
Oremos
Señor Jesús, lleva esta palabra más allá de mi entendimiento. Consuela, corrige y dame valor para responder con una obediencia sencilla. Amén.