La herida que Dios ve
La paciencia del amor no significa permanecer en peligro ni silenciar la injusticia. La esperanza bíblica puede llorar, preguntar y aun así permanecer delante de Dios.
La verdad que nos sostiene
El amor no lleva una libreta de deudas para ganar cada discusión. Recordar el carácter del Señor ensancha la mirada cuando el problema ocupa todo el horizonte.
El paso que la fe nos pide
Alegrarse con la verdad exige conversaciones honestas sostenidas por respeto y gracia. Esperar también significa cuidar el siguiente paso mientras confiamos a Dios lo que todavía no cambia.
Llamado para hoy
Nombra delante de Dios aquello que amenaza tu esperanza y vuelve a apoyar el corazón en su fidelidad. Sustituye la palabra “amor” por tu nombre al leer el pasaje y permite que Dios señale el área que necesita madurar.
Oremos
Señor Jesús, lleva esta palabra más allá de mi entendimiento. Consuela, corrige y dame valor para responder con una obediencia sencilla. Amén.