La herida que Dios ve
Renunciar a la venganza no llama inocente al agresor ni impide buscar protección y justicia. La esperanza bíblica puede llorar, preguntar y aun así permanecer delante de Dios.
La verdad que nos sostiene
Hacer el bien rompe el ciclo que el resentimiento quería perpetuar. Recordar el carácter del Señor ensancha la mirada cuando el problema ocupa todo el horizonte.
El paso que la fe nos pide
La paz requiere hacer nuestra parte, pero no controlar la respuesta de la otra persona. Esperar también significa cuidar el siguiente paso mientras confiamos a Dios lo que todavía no cambia.
Llamado para hoy
Nombra delante de Dios aquello que amenaza tu esperanza y vuelve a apoyar el corazón en su fidelidad. Entrega a Dios el derecho de cobrar la deuda y busca un paso de paz que sea verdadero y seguro.
Oremos
Señor Jesús, lleva esta palabra más allá de mi entendimiento. Consuela, corrige y dame valor para responder con una obediencia sencilla. Amén.