La herida que Dios ve
La diferencia de dones no crea categorías de valor delante de Dios. La gracia nombra la herida con verdad, pero se niega a convertirla en nuestra identidad definitiva.
La verdad que nos sostiene
El ojo no puede despreciar la mano ni la mano debe creer que no pertenece. Dios se acerca antes de que tengamos todo resuelto y nos enseña a caminar desde lo recibido, no desde la vergüenza.
El paso que la fe nos pide
Cuando un miembro sufre o es honrado, todo el cuerpo está llamado a responder. El nuevo comienzo se vuelve visible en una decisión pequeña, honesta y sostenida por la comunidad.
Llamado para hoy
Deja de negociar con Dios desde la culpa y responde a la gracia con un paso concreto de regreso. Deja de compararte y pregunta qué gracia recibiste para fortalecer a alguien que Dios puso cerca.
Oremos
Señor Jesús, lleva esta palabra más allá de mi entendimiento. Consuela, corrige y dame valor para responder con una obediencia sencilla. Amén.