La herida que Dios ve
Una tormenta no demuestra que salimos de la voluntad de Dios.
La verdad que nos sostiene
Podemos despertar a Jesús con preguntas honestas sin olvidar que está en la barca.
El paso que la fe nos pide
La paz más profunda nace al descubrir quién es Cristo, no solo al ver calmarse el agua.
Llamado para hoy
Dile a Jesús qué amenaza tu barca y pídele que revele su presencia antes, durante y después de la tormenta.
Oremos
Señor Jesús, lleva esta palabra más allá de mi entendimiento. Consuela, corrige y dame valor para responder con una obediencia sencilla. Amén.