La herida que Dios ve
La integridad se prepara antes de la tentación, mediante límites claros. Servir comienza reconociendo que cada persona conserva una dignidad dada por Dios.
La verdad que nos sostiene
La fidelidad no necesita tratar con desprecio a quien piensa distinto. El amor verdadero combina compasión, verdad y límites que pueden sostenerse con salud.
El paso que la fe nos pide
Dios puede dar sabiduría para sostener convicciones sin perder mansedumbre ni excelencia. Los actos escondidos de fidelidad también anuncian el reino y pueden restaurar esperanza.
Llamado para hoy
Pregunta quién necesita hoy una escucha, una ayuda práctica o una palabra que devuelva dignidad. Define por adelantado un límite que protegerá tu fidelidad en el lugar donde más presión recibes.
Oremos
Señor Jesús, lleva esta palabra más allá de mi entendimiento. Consuela, corrige y dame valor para responder con una obediencia sencilla. Amén.