La herida que Dios ve
La diferencia de dones no crea categorías de valor delante de Dios. Dios recibe nuestra fragilidad y no exige una apariencia de fortaleza para acercarnos.
La verdad que nos sostiene
El ojo no puede despreciar la mano ni la mano debe creer que no pertenece. Perseverar es regresar una y otra vez a la verdad cuando las emociones cambian.
El paso que la fe nos pide
Cuando un miembro sufre o es honrado, todo el cuerpo está llamado a responder. La constancia crece mejor con descanso, oración y personas que nos recuerdan por qué seguimos caminando.
Llamado para hoy
No intentes resolver toda la temporada hoy; recibe fuerzas para el siguiente acto de fidelidad. Deja de compararte y pregunta qué gracia recibiste para fortalecer a alguien que Dios puso cerca.
Oremos
Señor Jesús, lleva esta palabra más allá de mi entendimiento. Consuela, corrige y dame valor para responder con una obediencia sencilla. Amén.