La herida que Dios ve
Lejos del Padre podemos gastar mucho intentando construir una identidad que solo se recibe como regalo. Dios recibe nuestra fragilidad y no exige una apariencia de fortaleza para acercarnos.
La verdad que nos sostiene
El arrepentimiento comienza cuando dejamos de justificar el camino que nos está destruyendo. Perseverar es regresar una y otra vez a la verdad cuando las emociones cambian.
El paso que la fe nos pide
El abrazo del Padre llega antes de que podamos pagar una deuda que jamás habríamos podido cancelar. La constancia crece mejor con descanso, oración y personas que nos recuerdan por qué seguimos caminando.
Llamado para hoy
No intentes resolver toda la temporada hoy; recibe fuerzas para el siguiente acto de fidelidad. Deja de negociar como jornalero y regresa como hijo: confiesa el camino recorrido y recibe la gracia que te espera.
Oremos
Señor Jesús, lleva esta palabra más allá de mi entendimiento. Consuela, corrige y dame valor para responder con una obediencia sencilla. Amén.