La herida que Dios ve
La oración secreta nos libera de actuar para una audiencia.
La verdad que nos sostiene
Llamar Padre a Dios establece confianza; santificar su nombre reordena nuestras prioridades.
El paso que la fe nos pide
Pedir el pan de hoy enseña dependencia diaria en lugar de ansiedad por controlar mañana.
Llamado para hoy
Ora el Padre nuestro lentamente y detente en la frase que toca con más fuerza tu necesidad actual.
Oremos
Señor Jesús, lleva esta palabra más allá de mi entendimiento. Consuela, corrige y dame valor para responder con una obediencia sencilla. Amén.