La herida que Dios ve
La misericordia de Dios nos da valor para decir la verdad completa. La sabiduría empieza escuchando antes de reaccionar por impulso, orgullo o temor.
La verdad que nos sostiene
El arrepentimiento no es despreciarnos; es permitir que Dios limpie lo que no podemos reparar solos. La Palabra ilumina el próximo paso sin prometernos control absoluto sobre todo el camino.
El paso que la fe nos pide
Un corazón restaurado vuelve a encontrar gozo, firmeza y disposición para obedecer. Una práctica sencilla y repetida puede convertir una convicción en una nueva manera de vivir.
Llamado para hoy
Escoge una decisión de hoy y permite que la verdad del pasaje cambie tu manera de responder. Abre delante de Dios aquello que has protegido con excusas y pídele no solo perdón, sino un corazón renovado.
Oremos
Señor Jesús, lleva esta palabra más allá de mi entendimiento. Consuela, corrige y dame valor para responder con una obediencia sencilla. Amén.