La herida que Dios ve
El llamado a hacer discípulos alcanza todas las culturas sin convertir el evangelio en imposición cultural. La esperanza bíblica puede llorar, preguntar y aun así permanecer delante de Dios.
La verdad que nos sostiene
Enseñar a obedecer requiere cercanía, ejemplo y paciencia, no solo información. Recordar el carácter del Señor ensancha la mirada cuando el problema ocupa todo el horizonte.
El paso que la fe nos pide
La promesa “yo estoy con vosotros” sostiene a quienes salen de su comodidad. Esperar también significa cuidar el siguiente paso mientras confiamos a Dios lo que todavía no cambia.
Llamado para hoy
Nombra delante de Dios aquello que amenaza tu esperanza y vuelve a apoyar el corazón en su fidelidad. Piensa en una persona a quien puedas acompañar con oración, escucha y una palabra sencilla sobre Jesús.
Oremos
Señor Jesús, lleva esta palabra más allá de mi entendimiento. Consuela, corrige y dame valor para responder con una obediencia sencilla. Amén.