La herida que Dios ve
Jesús puede estar presente incluso cuando nuestra tristeza no lo reconoce. La esperanza bíblica puede llorar, preguntar y aun así permanecer delante de Dios.
La verdad que nos sostiene
Él escucha el relato incompleto antes de corregir nuestra interpretación. Recordar el carácter del Señor ensancha la mirada cuando el problema ocupa todo el horizonte.
El paso que la fe nos pide
La Palabra y la mesa transforman una huida en un regreso lleno de testimonio. Esperar también significa cuidar el siguiente paso mientras confiamos a Dios lo que todavía no cambia.
Llamado para hoy
Nombra delante de Dios aquello que amenaza tu esperanza y vuelve a apoyar el corazón en su fidelidad. Invita a Jesús a caminar por la parte de la historia que no entiendes y vuelve a mirar las Escrituras junto a Él.
Oremos
Señor Jesús, lleva esta palabra más allá de mi entendimiento. Consuela, corrige y dame valor para responder con una obediencia sencilla. Amén.