La herida que Dios ve
Jesús ve a la persona escondida detrás de su reputación. La esperanza bíblica puede llorar, preguntar y aun así permanecer delante de Dios.
La verdad que nos sostiene
La gracia llega a la mesa antes de que la vida esté ordenada por completo. Recordar el carácter del Señor ensancha la mirada cuando el problema ocupa todo el horizonte.
El paso que la fe nos pide
La salvación auténtica alcanza la manera en que reparamos daños y administramos recursos. Esperar también significa cuidar el siguiente paso mientras confiamos a Dios lo que todavía no cambia.
Llamado para hoy
Nombra delante de Dios aquello que amenaza tu esperanza y vuelve a apoyar el corazón en su fidelidad. Deja que Jesús entre en el área que mantienes a distancia y pregunta qué reparación concreta debe acompañar tu arrepentimiento.
Oremos
Señor Jesús, lleva esta palabra más allá de mi entendimiento. Consuela, corrige y dame valor para responder con una obediencia sencilla. Amén.