La herida que Dios ve
Nuestra identidad es personal, pero nunca individualista: pertenecemos a un pueblo. La esperanza bíblica puede llorar, preguntar y aun así permanecer delante de Dios.
La verdad que nos sostiene
Dios nos saca de tinieblas para que otros puedan reconocer su misericordia. Recordar el carácter del Señor ensancha la mirada cuando el problema ocupa todo el horizonte.
El paso que la fe nos pide
El testimonio une palabras sobre Dios y una conducta que hace visible su bondad. Esperar también significa cuidar el siguiente paso mientras confiamos a Dios lo que todavía no cambia.
Llamado para hoy
Nombra delante de Dios aquello que amenaza tu esperanza y vuelve a apoyar el corazón en su fidelidad. Pregunta dónde puede tu vida mostrar esta semana la luz de Dios de una manera sencilla y verificable.
Oremos
Señor Jesús, lleva esta palabra más allá de mi entendimiento. Consuela, corrige y dame valor para responder con una obediencia sencilla. Amén.