La herida que Dios ve
No necesitamos construir una versión editada de nosotros mismos para acercarnos a Dios. La esperanza bíblica puede llorar, preguntar y aun así permanecer delante de Dios.
La verdad que nos sostiene
Nuestro valor no sube con la aprobación ni cae con el rechazo humano. Recordar el carácter del Señor ensancha la mirada cuando el problema ocupa todo el horizonte.
El paso que la fe nos pide
Ser conocido por Dios nos invita a vivir con honestidad y a pedirle que examine nuestros caminos. Esperar también significa cuidar el siguiente paso mientras confiamos a Dios lo que todavía no cambia.
Llamado para hoy
Nombra delante de Dios aquello que amenaza tu esperanza y vuelve a apoyar el corazón en su fidelidad. Presenta a Dios la parte de ti que escondes y recibe esta verdad: ya te conoce y todavía te busca.
Oremos
Señor Jesús, lleva esta palabra más allá de mi entendimiento. Consuela, corrige y dame valor para responder con una obediencia sencilla. Amén.