La herida que Dios ve
Obedecer a Jesús no siempre nos libra de atravesar viento contrario. La esperanza bíblica puede llorar, preguntar y aun así permanecer delante de Dios.
La verdad que nos sostiene
El temor crece cuando la amenaza se vuelve más grande en nuestra mirada que la presencia de Cristo. Recordar el carácter del Señor ensancha la mirada cuando el problema ocupa todo el horizonte.
El paso que la fe nos pide
Clamar “Señor, sálvame” es una oración completa cuando ya no podemos sostenernos. Esperar también significa cuidar el siguiente paso mientras confiamos a Dios lo que todavía no cambia.
Llamado para hoy
Nombra delante de Dios aquello que amenaza tu esperanza y vuelve a apoyar el corazón en su fidelidad. Nombra el viento, pero vuelve a mirar a Cristo; su mano puede sostenerte mientras aprendes a caminar.
Oremos
Señor Jesús, lleva esta palabra más allá de mi entendimiento. Consuela, corrige y dame valor para responder con una obediencia sencilla. Amén.