La herida que Dios ve
La esperanza bíblica puede llorar sin perder su fundamento. La esperanza bíblica puede llorar, preguntar y aun así permanecer delante de Dios.
La verdad que nos sostiene
La misericordia de Dios no siempre cambia todo en una noche, pero nos encuentra de nuevo cada mañana. Recordar el carácter del Señor ensancha la mirada cuando el problema ocupa todo el horizonte.
El paso que la fe nos pide
Esperar en silencio también es fe cuando ya no quedan discursos ni soluciones rápidas. Esperar también significa cuidar el siguiente paso mientras confiamos a Dios lo que todavía no cambia.
Llamado para hoy
Nombra delante de Dios aquello que amenaza tu esperanza y vuelve a apoyar el corazón en su fidelidad. Antes de anticipar lo peor, trae a la memoria una misericordia concreta que Dios renovó para ti.
Oremos
Señor Jesús, lleva esta palabra más allá de mi entendimiento. Consuela, corrige y dame valor para responder con una obediencia sencilla. Amén.