La herida que Dios ve
La tristeza no cancela la fe; puede ser el lugar donde dejamos de fingir y empezamos a buscar a Dios de verdad. La esperanza bíblica puede llorar, preguntar y aun así permanecer delante de Dios.
La verdad que nos sostiene
Recordar la fidelidad pasada no niega el presente: le recuerda al dolor que no tiene toda la historia. Recordar el carácter del Señor ensancha la mirada cuando el problema ocupa todo el horizonte.
El paso que la fe nos pide
Hablar esperanza al alma es volver a colocar la mirada en Dios aun antes de sentir alivio. Esperar también significa cuidar el siguiente paso mientras confiamos a Dios lo que todavía no cambia.
Llamado para hoy
Nombra delante de Dios aquello que amenaza tu esperanza y vuelve a apoyar el corazón en su fidelidad. Nombra hoy lo que pesa, recuerda una obra de Dios en tu historia y dile a tu alma: todavía esperaré en Él.
Oremos
Señor Jesús, lleva esta palabra más allá de mi entendimiento. Consuela, corrige y dame valor para responder con una obediencia sencilla. Amén.