“Quiero acercarme a Dios con esto tal como estoy. Me insultan, excluyen o humillan, y temo que hablar empeore la situación.”
Una verdad para tu camino
Puedes orar desde la realidad, sin maquillar preguntas ni emociones. El acoso no es una prueba que debas soportar en silencio. No es tu culpa que otros elijan dañarte. Guardar evidencias, contar lo ocurrido y pedir protección son pasos de valentía, no de debilidad.
Tres pasos para no caminar solo
- Respira despacio y convierte la preocupación principal en una petición de una sola frase. Registra fechas, lugares, personas y mensajes sin responder con más violencia.
- Cuéntalo a un adulto responsable hasta encontrar a alguien que actúe.
- Si hay amenaza física, aléjate y busca protección o emergencia de inmediato.
Una oración sencilla
Señor, protégeme, afirma mi dignidad y mueve a adultos responsables a detener el daño. Enséñame a descansar en tu presencia mientras recibo ayuda. Amén.
Si enfrentas violencia, abuso, presión sexual, autolesiones o pensamientos de no querer vivir, habla ahora con un adulto seguro y busca ayuda profesional o de emergencia.