“Pienso demasiado, imagino lo peor y me cuesta descansar.”
Una verdad para tu camino
La ansiedad no significa que tengas poca fe. Puedes llevar pensamientos concretos a Dios, cuidar lo que alimenta tu mente y recibir ayuda. Orar y hablar con un profesional o adulto seguro pueden caminar juntos.
Tres pasos para no caminar solo
- Pon nombre a la preocupación y distingue un paso posible de aquello que no controlas.
- Reduce durante esta noche el contenido que mantiene tu mente en alerta.
- Si esto afecta tu sueño, alimentación o ganas de vivir, cuéntaselo hoy a un adulto y busca ayuda profesional.
Una oración sencilla
Jesús, guarda mi mente. Dame paz para este momento, sabiduría para pedir ayuda y fuerza para dar un paso a la vez. Amén.
Si enfrentas violencia, abuso, presión sexual, autolesiones o pensamientos de no querer vivir, habla ahora con un adulto seguro y busca ayuda profesional o de emergencia.