“Aprended a hacer bien: buscad juicio, restituid al agraviado.”
Una orientación cuidadosa
Acompañar no consiste en explicar deprisa el dolor ajeno. Escucha, protege la dignidad y ofrece ayuda concreta sin ocupar el lugar de profesionales o autoridades. La Biblia no exige silencio frente a la injusticia. Podemos lamentar, documentar, buscar protección y recurrir a autoridades competentes sin permitir que la venganza consuma el corazón.
Pasos de sabiduría
- Pregunta qué necesita la persona y escucha antes de aconsejar.
- Busca asesoría, acompañamiento y canales responsables de denuncia.
- Cuida tu salud mientras entregas a Dios la justicia final.
Esta orientación no sustituye atención médica, psicológica, legal o de emergencia. Si existe peligro o riesgo de autolesión, busca ayuda especializada inmediata.