“Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela a Dios.”
Una orientación cuidadosa
Acompañar no consiste en explicar deprisa el dolor ajeno. Escucha, protege la dignidad y ofrece ayuda concreta sin ocupar el lugar de profesionales o autoridades. La guía de Dios suele reunir Escritura, oración, hechos, consejo maduro y prudencia. No necesita manipular a otros ni contradecir el carácter de Cristo.
Pasos de sabiduría
- Pregunta qué necesita la persona y escucha antes de aconsejar.
- Examina motivaciones, costos y consecuencias.
- Busca consejo y deja espacio para esperar si no hay claridad suficiente.
Esta orientación no sustituye atención médica, psicológica, legal o de emergencia. Si existe peligro o riesgo de autolesión, busca ayuda especializada inmediata.