“Perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó en Cristo.”
Una orientación cuidadosa
Acompañar no consiste en explicar deprisa el dolor ajeno. Escucha, protege la dignidad y ofrece ayuda concreta sin ocupar el lugar de profesionales o autoridades. Perdonar entrega a Dios el derecho de venganza; no llama bueno al daño, no elimina la justicia y no obliga a restaurar acceso o confianza sin frutos verificables.
Pasos de sabiduría
- Pregunta qué necesita la persona y escucha antes de aconsejar.
- Renuncia a alimentar la venganza sin abandonar límites ni justicia.
- Decide el nivel de contacto que sea sabio y seguro.
Esta orientación no sustituye atención médica, psicológica, legal o de emergencia. Si existe peligro o riesgo de autolesión, busca ayuda especializada inmediata.